Buenas días le pedí a Dios que sanara a mi hijo enfermo. Esa noche soñé que veía una mata de mango y una mata de coco. Ambas se movían suavemente y desperté. También soñé que un caballo corría mucho y una mujer a quien conozco corría detrás de él para alcanzarlo. Yo le grité «déjelo que va muy rápido, no lo va a alcanzar». Después vi al caballo muerto en el suelo y sin piel. Entonces dije «ay, lo mataron». Gracias.
Gregoria, una frase que empleo con frecuencia dice: «solo la fe en Dios obrará el milagro». La crianza de nuestros hijos no es igual. Unas veces requiere firmeza (el coco) y otras dulzura (el mango). Esos principios debes tenerlos en cuenta para la formación de tu hijo. Recuerda que la soberbia (el caballo), el vivir de apariencias y el deseo de alcanzar el éxito rápidamente y a cualquier precio traen sus consecuencias (el caballo muerto y sin piel).
Bendiciones,
Candy
